9.1.05

ALDEA DEL PARDILLO



A primera hora de la mañana, Alfredo el pastor se dirige con paso seguro hacia la tasca cercana para comprar un paquete de cigarrillos y de paso echarse al coleto un chupito de finas hierbas para entrar en calor. Ha dejado apoyado el cayado contra el mostrador con el que ha de conducir el rebaño de ovejas propiedad de Caliópido, su patrón.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usAlfredo es extremeño de adopción, de una localidad cacereña lindante con Portugal, país que le vio nacer y bajo cuya bandera militó en Angola durante la revolución de los claveles. Mas tarde adoptó la nacionalidad española y castellanizó su apellido.
Su soltería y el hecho de vivir en casa del amo, le supone tener pocos gastos y así ir reuniendo lo necesario para cuando tenga que disfrutar las vacaciones anuales en su pueblo extremeño.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usCuando está a punto de marchar, aparece otro colega que trabaja en un criadero de cerdos y cuyo cometido consiste en el traslado de los purines mediante un camión cisterna. Antonio también es extremeño, de un pequeño pueblo de Badajoz y ha llegado hasta estas tierras en busca de mejor fortuna para el y su familia; está casado y tiene dos hijas pequeñas.
Como lo requiere la costumbre, Alfredo invita a una ronda al recién llegado y éste le devuelve el cumplido. Ambos inician una larga conversación sobre el cometido que cada uno de ellos tiene que desempeñar y lamentando tener que cumplirlo todos los días de la semana, pues los animales a su cargo no entienden de días laborales o festivos.

Una vez finalizado el intercambio de opiniones, Antonio enfila la carretera a bordo de su utilitario rumbo al pueblo vecino donde se halla el criadero de los cochinos y Alfredo va agrupando el rebaño de ovejas que se desparrama apaciblemente por la era.

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