27.9.05

SEPTIEMBRE



El mes de septiembre siempre ha sido uno de mis favoritos debido a que celebramos el día 11 la Diada de Catalunya y la fiesta mayor de Barcelona el día 23 la Virgen de la MercedVirgen de la Merced.

Lamentablemente éste año quedará siempre en mi recuerdo por haber tenido que sufrir la defunción de mi madre el día 5.Ya llevaba nueve años ingresada en una residencia de Malgrat bajo constante atención médica debido a ser diabética y tener que permanecer en una silla de ruedas por hallarse imposibilitada a consecuencia de una operación de fractura de cadera que le afectó a las piernas impidiéndole poder caminar.
Por deseo propio se procedió a su incineración y sus cenizas depositadas junto a las de su padre en el cementerio de Sant Joan Despí una mañana lluviosa de sábado. Descanse en paz.

Una vez superado el amargo trance, quiero volver a centrarme en mis cotidianas tareas de trabajo y ocio que sirvan para paliar mi decaído ánimo. Volver a escribir, leer los diarios para ponerme al tanto de lo que sucede a mi alrededor, oír las tertulias de las emisoras de radio, escuchar la música de canciones que me traen dulces recuerdos y volver a pasear por las calles de mi querida ciudad, aprovechando los apacibles días del recién inaugurado otoño.

26.9.05

26-09-05



Después de tres meses y medio de sequía epistolar, me he decidido a reiniciar el relato de mis andanzas presentes y pretéritas. Después de plantearme la necesidad de continuar compartiendo mis pensamientos con mi familia, amigos y fieles seguidores anónimos, es por lo que vuelvo a enfrentarme con la página en blanco que como una obsesión me recrimina no tener la valentía de continuar éste diario.

Ha transcurrido otro verano de mi existencia. Ya pertenecen al pasado los maravillosos días que hemos disfrutado visitando a cada uno de nuestros hijos por toda la geografía catalana. Las estancias con cada uno de ellos de inolvidables horas de felicidad y disfrutando de la inigualable compañía de nuestros nietos.

Hemos viajado a Pau y después a Centenys pasando por Calonge sin olvidar Sant Fost y Terrassa. En unos estuvimos un día y en otros cuatro ó cinco. Todo ello dependía del calendario de sus vacaciones al que nos teníamos que ajustar. Unos viajaron a Menorca y otros visitaron localidades del sur de Francia.

Han sido días de compartir con todos ellos sus anhelos y confidencias. De sentirnos otra vez muy unidos como familia numerosa que somos, de revivir viejos recuerdos de su niñez y adolescencia. Disfrutar de nuestros nietos y del prometedor mundo que les rodea en su entorno familiar y escolar.

De momento dejo constancia de los felices días que hemos disfrutado y continuaré relatando otros no tan afortunados como los que nos depara la vida día a día.